En un entorno privilegiado de Santa Brígida, rodeada de verde y con esa calma que solo se encuentra fuera del ritmo de la ciudad, presentamos una vivienda adosada de dos alturas pensada para vivir con más aire, más luz y más conexión con la naturaleza.
La reforma mantiene nuestra esencia: estructura vista y carácter arquitectónico, pero llevándolo a un lenguaje contemporáneo y cálido, donde cada decisión busca maximizar el espacio, mejorar la distribución y crear una casa práctica, luminosa y muy agradable de habitar.
En la planta baja, el corazón de la vivienda se abre en un gran espacio de salón–cocina integrado, diseñado para compartir y disfrutar. Las grandes vidrieras conectan el interior con el exterior y enmarcan las vistas al jardín y la piscina, llenando la casa de luz y haciendo que el verde forme parte del día a día. En esta planta, además, se incluye un aseo que aporta comodidad para el uso diario y para cuando hay invitados.
En la planta primera se ubica la zona de descanso, con tres dormitorios y dos baños. El dormitorio principal, orientado hacia el jardín, es el refugio perfecto: un espacio sereno, con un baño en suite que recuerda a una casa de descanso, con un ambiente zen, tonalidades neutras y una sensación real de calma. De esos lugares donde apetece llegar, bajar revoluciones y desconectar.
El exterior es, sencillamente, un plus difícil de encontrar: jardín, piscina y zonas para vivir fuera, con vistas abiertas a la naturaleza y una atmósfera tranquila, pensada para desayunos al sol, tardes de lectura o cenas largas en verano. Todo el conjunto se apoya en una paleta de materiales neutros, equilibrada y atemporal, pero con personalidad propia.
Una vivienda muy especial, reformada con mimo, con una idea clara: convertir la casa en un lugar al que siempre apetezca volver.